El placer propio es un proceso normal durante los años de crecimiento y también más adelante en la vida. Y es recomendado por los médicos para promover la salud en general. Incluso, es una buena manera de aliviar los sentimientos reprimidos. El problema, sin embargo, es cuando las personas (tanto hombres como mujeres) se vuelven adictas y comienzan a depender de él más allá del placer que reciben.

Tienden a usarlo para vencer la soledad y el aburrimiento. Darse el gusto de hacerlo más de 3 o 4 a la semana puede ser normal. Pero si sientes la necesidad de tocar tu zona íntima varias veces al día, es hora de preocuparte.

Y es por ello que, hoy te explicaremos algunos problemas que surgen como resultado del exceso de manoseo:

1. Te haces daño.

Esta es la primera señal clara de que lo estás haciendo demasiado. No hay un número fijo de veces que debes tocarte cariñosamente durante el día, pero si continúas hasta el punto en que te autolesionas, necesitas bajar el tono un poco. ¡Tu cuerpo te está gritando que te detengas!

2. Tu trabajo sufre.

Si cuando estás en tus labores diarias, no puedes dejar de pensar en autocomplacerte, ya debes saber que se está convirtiendo en un problema. De igual manera, si ves constantemente videos subidos de tono en tu oficina o llegas tarde constantemente por jugar de más contigo mismo mientras te duchas.

3. Tu amistad sufre las consecuencias.

¿Has cancelado planes con tus amigos por quedarte en casa y tocar tu zona íntima? Si tu respuesta es positiva, tendrás que darte cuenta que esta actividad podría estar destrozando tu vida.

Tus hábitos amatorios podrían estar abarcando más territorio del que necesitan. Y no hay nada de malo en consentirte por las noches, pero cuando de transforma en una necesidad imperiosa, influirá negativamente en tus relaciones personales.

4. Tu vida sexual sufre estragos.

Comenzarás a preferir tocarte a ti mismo que a hacer el delicioso con alguien más. Evitas la intimidad con tu pareja y perfeccionaste el arte de la autointimidad hasta un nivel en el que nada te satisface más que tu propia mano.

5. Siempre estás pensando en tocarte.

Sientes una necesidad constante de complacer tu propio cuerpo, incluso después de que ya lo hiciste. Necesitas compulsivamente acariciarte sucesivamente y sin parar.

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